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Tratamiento y pronóstico de la Leishmaniosis canina

El tratamiento actual de la Leishmaniosis canina conduce a una mejoría clínica notable y rápida, pero sabemos que no está asociado con una eliminación completa del parásito de los tejidos. En la mayoría de casos se recomienda un tratamiento combinado que incluye un fármaco leishmanicida (antimoniato de meglumina o miltefosina) y un fármaco leishmaniostático (alopurinol).

El antimoniato de meglumina es probablemente el fármaco más efectivo y actúa inhibiendo de forma selectiva la glicólisis y la oxidación de los ácidos grasos del parásito. Según diversos autores (Torres et al, 2011; Maia et al, 2016) la combinación de antimoniato de meglubina (4-8 semanas) y alopurinol (6-12 meses) es la más efectiva y un elevado porcentaje de los perros enfermos muestra una mejoría clínica 5 muy rápida y concreta en 1-3 meses. La miltefosina, ha demostrado ser un potente leishmanicida y se recomienda como una alternativa al antimoniato de meglubina (Miró et al, 2009).

El seguimiento de los pacientes una vez iniciado el tratamiento es de gran importancia para detectar posibles efectos adversos, complicaciones, y recidivas. Se recomienda realizar en cada visita, aparte del examen físico completo, hemograma, bioquímica clínica, análisis de orina con relación proteína/creatinina y proteinograma. La frecuencia de los exámenes varía en función de cada caso, pero en general se recomienda una mayor frecuencia inicialmente (por ejemplo cada mes) y una menor frecuencia más adelante, cuando la mejoría clínica es evidente. Una vez se ha producido la mejoría clínica completa y la mayoría de parámetros se ha normalizado es recomendable realizar un chequeo completo cada seis meses, para facilitar una detección precoz de las recidivas. No hay que olvidar que, aunque los perros clínicamente están bien, la infección por Leishmania, con bajas cargas parasitarias, persiste.

Los estudios más recientes han demostrado que, durante el tratamiento, paralelamente a la mejoría clínica se produce una disminución lenta y progresiva del título de anticuerpos en los animales enfermos (Torres et al, 2011). Por ello se recomienda valorar el título de anticuerpos 3, 6 y 12 meses después del inicio del tratamiento y posteriormente cada 6 meses a los animales en tratamiento.

El pronóstico de la enfermedad varía en función de la situación clínico-patológica y no es igual por tanto para todos los perros con Leishmaniosis clínica. El grupo LeishVet (Solano-Gallego et al, 2011) ha propuesto un sistema de clasificación de los perros enfermos con Leishmaniosis en estadios clínicos de gravedad creciente. Este sistema incluye cuatro estadios clínicos en función de los signos clínicos, las alteraciones clínico-patológicas (en especial la funcionalidad renal) y el título de anticuerpos.

Los cuatro estadios presentan las siguientes características: 

Estadio I. Enfermedad leve: perros con signos clínicos leves tales como linfadenopatía periférica o dermatitis papular. No presentan alteraciones clínico-patológicos y el título de anticuerpos antilesihmania es negativo o positivo bajo. La terapia recomendada consiste en alopurinol solo y/o la domperidona o, simplemente en la observación y el seguimiento riguroso de la evolución. El pronóstico es bueno.

Estadio II: Enfermedad moderada: los perros, aparte de los signos clínicos mencionados anteriormente, pueden presentar lesiones cutáneas (dermatitis exfoliativa, úlceras, nódulos), onicogrifosis, anorexia, pérdida de peso, fiebre, diarrea y epistaxis. Las alteraciones clínico-patológicas frecuentes consisten en una anemia no regenerativa y una hiperproteinemia Existen dos subestadios de acuerdo con la función renal. En el subestadio IIa la función renal es normal, la creatinina sérica es inferior a 1.4mg/dl y no hay proteinuria (UPC>0,5). En el subestadio IIb la creatinina sérica es menor 1,4mg/dl pero la UPC se sitúa entre 0,5 y 1. Los títulos de anticuerpos anti-Leishmania oscilan de positivos bajos a positivos altos. El tratamiento 6 recomendado es la combinación de antimoniato de meglubina (o miltefosina como alternativa) y alopurinol. El pronóstico es reservado.

Estadio III. Enfermedad grave: perros que además de los signos clínicos mencionados anteriormente presentan lesiones causadas por inmunocomplejos, tales como vasculitis, artritis, uveítis y glomerulonefritis. Las alteraciones clínico-patológicas son las mismas que en el estadio II excepto que la creatinina sérica se sitúa entre 1,4 – 2mg/dl y la UPC es >1. El título anticuerpos antileishmania es medio o alto. Se recomienda el mismo tratamiento para la Leishmaniosis y el tratamiento de la enfermedad renal de acuerdo con las recomendaciones del grupo IRIS. El pronóstico oscila de reservado a desfavorable, en función del daño renal.

Estadio IV. Enfermedad muy grave. Valores de anticuperos de medios a altos: perros con los signos clínicos y lesiones mencionados en el apartado 3 y además alteraciones graves tales como tromboembolismo, síndrome nefrótico o enfermedad renal terminal. Los valores de creatinina corresponden al nivel 3 de la clasificación IRIS (2-5mg/dl) o al estadio 4 del grupo IRIS (creatinina >5mg/dl). El síndrome nefrótico se caracteriza por valores de proteinuria elevados con una UPC >5. En este estadio los títulos de anticuerpo son medios o elevados. Se recomienda el alopurinol como monoterapia y el seguimiento de las recomendaciones del grupo IRIS para el control de la enfermedad renal. El pronóstico es desfavorable.

Tratamiento y pronóstico

Autores

  • Torres et al, 2011
  • Maia et al, 2016
  • Miró et al, 2009
  • Solano-Gallego et al, 2011