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La vacunación como nueva herramienta de control

El desarrollo de una vacuna efectiva y segura contra la Leishmaniosis canina se ha identificado como un punto clave en el control de la enfermedad.

En primer lugar, porque una vacuna de estas características reduciría la enfermedad canina y en consecuencia la enfermedad humana. En segundo lugar, porque probablemente sería la estrategia con una mejor relación coste efectividad. Finalmente, una vacuna contra la Leishmaniosis canina podría servir como prueba piloto para el desarrollo de una vacuna efectiva contra la Leishmaniosis humana. El perro se considera el modelo más adecuado para entender la Leishmaniosis en los humanos (Alvar, 2004).

Una vacuna ideal para Leishmaniosis canina debería:

  1. inducir una respuesta inmunitaria y duradera que protegiera de forma completa a los perros del desarrollo de la enfermedad.
  2. ser segura, tanto en el corto como en el largo plazo (después de las revacunaciones).

Un punto que ha despertado gran interés es si la vacunación protege de la infección o solamente del desarrollo de los signos clínicos. Todos los datos parecen indicar que las actuales vacunas no previenen la infección sino que simplemente previenen la progresión de una infección subclínica a una infección sintomática. En este sentido, los perros vacunados se comportan como los perros infectados que espontáneamente controlan la infección y, se mantienen libres de signos clínicos. Este punto, además de la obvia importancia para el animal vacunado, tiene impacto en la epidemiologia de la enfermedad, puesto que los perros infectados pero sin signos clínicos presentan una carga parasitaria mucho menor y, por lo tanto, juegan un menor papel en la transmisión de la enfermedad. En resumen, aunque la obtención de una vacuna que proteja de la infección (vacuna esterilizante) es un objetivo a medio plazo, las vacunas actuales deben considerarse instrumentos útiles en el control de la enfermedad, tanto en el perro individual como en la comunidad. De hecho, así lo reconoce el reciente informe de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) que indica que la vacunación, junto con el uso de insecticidas son los instrumentos más adecuados para el control de la epidemia en Europa y que ambas medidas son complementarias y no alternativas (EFSA, 2016).

LETI ha desarrollado LetiFend®, la primera vacuna contra la Leishmaniosis canina desarrollada en Europa con una proteína quimérica y proporciona a los veterinarios una herramienta plenamente segura.