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Inmunoterapia en la dermatitis atópica canina: por qué vuelve al centro del manejo clínico

En la mesa redonda de LETI Pharma, la dermatóloga veterinaria Laura Ordeix (DVM; MSc, PHD y ECVD) revisó el papel actual de la inmunoterapia en dermatitis atópica canina y su impacto real en la práctica clínica.
Inmunoterapia en la dermatitis atópica canina: por qué vuelve al centro del manejo clínico

En noviembre, LETI Pharma celebró una mesa redonda centrada en alergia y dedicada a la inmunoterapia alérgeno-específica, con la participación de dos referentes alter ego: la veterinaria dermatóloga Laura Ordeix y la médico alergóloga María Basagaña. La jornada buscó ofrecer respuestas y claves prácticas desde una mirada interdisciplinar, permitiendo a los veterinarios comprender la patología y su tratamiento desde una nueva dimensión clínica y conceptual.

Durante el evento, la dermatóloga veterinaria Laura Ordeix puso sobre la mesa una idea clave: la inmunoterapia no es un tratamiento del pasado, sino una herramienta infrautilizada que hoy vuelve a cobrar pleno sentido en el manejo de la dermatitis atópica canina. Su intervención ayudó a ordenar conceptos, separar mitos de evidencia y, sobre todo, a contextualizar cuándo y por qué la inmunoterapia sigue siendo una pieza estratégica en la práctica clínica diaria.

Qué ha pasado

Durante años, la dermatitis atópica canina se ha tratado casi exclusivamente como una enfermedad inflamatoria crónica, apoyándonos en inmunomoduladores inespecíficos y rápidos (oclacitinib, lokivetmab, ciclosporina, corticoides). En ese contexto, la inmunoterapia parecía haber quedado en segundo plano.

Pero hoy el enfoque está cambiando. Sabemos que no todos los perros atópicos son iguales: muchos de los perros atópicos tienen dermatitis atópica alérgica.

Aquí es donde la inmunoterapia vuelve a ser clave. La inmunoterapia es el tratamiento de elección siempre que podemos detectar un componente alérgico en el cuadro de dermatitis atópica.

Por qué importa ahora

La inmunoterapia alérgeno-específica es el único tratamiento etiológico disponible para la dermatitis atópica alérgica. No actúa solo sobre los síntomas, sino sobre el mecanismo inmunitario subyacente.

En un momento en el que:

  • Diagnosticamos antes a los animales atópicos
  • Tratamos durante más años, desde cachorros hasta geriátricos
  • Y acumulamos costes, efectos secundarios y visitas, a lo largo de toda la vida del paciente crónico

Identificar al paciente alérgico y tratarlo de forma causal cobra más sentido que nunca, especialmente en animales jóvenes que podrán aprovechar los beneficios del tratamiento muchos años pudiendo reducir el uso de fármacos inmunosupresores de por vida.

Dermatitis atópica ≠ dermatitis atópica alérgica

Uno de los mensajes clave es conceptual:

No todo perro atópico es candidato a inmunoterapia,
pero todo perro con dermatitis atópica alérgica debería valorarla.

Patogenia multifactorial, tratamiento multimodal

A la hora de entender el tratamiento de la dermatitis atópica debemos entender una patogenia multifactorial, en la que distinguimos:

  • Alteración de la barrera cutánea
  • Participación de factores genéticos y ambientales que modulan las alteraciones de la barrera epidérmica.
  • Y una disfunción inmunitaria, que en algunos pacientes predomina una Inflamación crónica (mediada por respuestas Th1 o Th17), mientras que en otros predomina una respuesta alérgica IgE-mediada (Th2)
  • Y a todo ello añadimos el círculo vicioso: prurito → rascado → más inflamación → más rascado

Por eso, en una patología multifactorial debemos valorar un tratamiento multimodal. En este marco, la inmunoterapia tiene sentido cuando el componente TH2/alérgico está presente y confirmado mediante pruebas alergológicas.

Qué hace realmente la inmunoterapia

Aunque muchos mecanismos se extrapolan de humana, en veterinaria ya sabemos que la inmunoterapia:

  • Rebalancea la respuesta inmunitaria de TH2 hacia TH1
  • Aumenta citocinas reguladoras (IL-10, TGF-β)
  • Favorece la producción de IgG “bloqueantes”
  • Reduce la producción de mediadores del prurito como la IL-31

Resultado clínico esperado

No siempre “cura”, pero reduce la dependencia de fármacos en aproximadamente 2 de cada 3 perros tratados. La remisión completa se observa en torno a 1 de cada 5 casos. De esta forma, la mayoría de los pacientes se beneficia de la inmunoterapia

En cualquier caso, la inmunoterapia es un tratamiento largo, en el que muchas veces el momento de toma de decisiones (¿debería ver ya algún resultado? ¿Cuándo debo discontinuarla?) es todo un reto para la mayoría de los veterinarios. Por eso, Laura Ordeix nos ofrece un esquema práctico:

Lo primero siempre es diagnosticar la dermatitis atópica de forma clínica, descartando las dmeás posibles causas del prurito. A continuación, hacemos las pruebas de alérgenos y seleccionamos cuáles realmente tienen una implicación en la clínica y cuáles son sólo sensibilizaciones sub-clínicas.

Con los alérgenos seleccionados comenzamos la inmunoterapia en el formato de elección (intraoral/sublingual o subcutánea). Hasta que no han transcurrido al menos 6-9 meses no esperamos ver resultados clínicos, y debemos esperar al menos 12 meses sin ver resultados clínicos para decidir que el tratamiento no está siendo efectivo en este paciente. En los casos en los que ya hemos empezado a ver resultados positivos, debemos continuar al menos dos años más. Aquí se abren tres caminos en función del estado del animal, la frecuencia de brotes, la necesidad de medicación concomitante y las preferencias del tutor:

  1. Podemos decidir interrumpir el tratamiento. En este caso esperamos que los brotes, de haberlos, sean considerablemente menos frecuentes e intensos que antes de la inmunoterapia.
  2. Podemos mantener la inmunoterapia de por vida, sobre todo en casos en los que al tutor le da más confianza de esta manera.
  3. Y podemos tomar la vía intermedia: comenzar a espaciar progresivamente las dosis hasta retirar por completo el tratamiento al cabo de un tiempo.

Clave práctica: antes de empezar hay que explicarle al tutor que no es un tratamiento rápido y que convivirá con otros fármacos durante meses.

Cómo afecta todo esto a la práctica clínica

En consulta, la inmunoterapia implica:

  • Seleccionar bien al paciente (perfil alérgico, edad, expectativas del tutor): Normalmente es un tratamiento del que todos los pacientes se pueden beneficiar, pero los pacientes jóvenes especialmente.
  • Mantener un enfoque multimodal: recuperación de la barrera cutánea + control del prurito + control de la inflamación. La inmunoterapia necesita tiempo, y mientras tanto debemos controlar los síntomas gestionando de forma correcta la medicación concomitante, lo ideal es prescindir en la medida de lo posible los tratamientos que puedan causar inmunosupresión.
  • Medir el éxito no por la ausencia total de brotes, sino por:
    • menos recaídas
    • menos medicación sistémica
    • brotes más cortos y controlables

Para alcanzar el éxito, esto se traduce en educación continuada al tutor, refuerzo del tratamiento tópico concomitante y detección precoz de brotes para manejarlos eficazmente y minimizando la medicación necesaria.

 

La inmunoterapia no ha desaparecido: ha recuperado su lugar correcto. No sustituye al tratamiento sintomático, pero en el perro con dermatitis atópica alérgica es la única herramienta que modifica la historia natural de la enfermedad. Identificar bien al paciente y manejar expectativas es hoy una de las decisiones clínicas más relevantes en dermatología veterinaria.